VIAJAR SOLA A EGIPTO . ÚLTIMA ETAPA: EL CAIRO, UNA LOCURA DE CIUDAD

 

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Pirámide de Keops

 

 

Eran mis últimos días en Egipto. El último destino fue la capital, El Cairo. Salí el 4 de agosto del verano pasado de Luxor. Era de noche y cogí un autobús de las lineas regulares de Egipto  con las que puedes viajar por todo el país a muy buen precio. Me costó 80 libras egipcias, al cambio poco más de 9 euros, muy económico teniendo en cuenta que en avión con la compañía Egyptair el viaje sale por 100 euros.

Fueron 12 horas de viaje por carreteras nacionales y comarcales porque el autobús paraba en todos las ciudades importantes e incluso algunos pueblos. Hizo unas tres paradas de descanso, en descampados, donde no había bares, únicamente matorrales, y donde solo podían vaciar sus vejigas los hombres. Las mujeres lo teníamos prácticamente imposible. Lo de baños públicos era una mera quimera.

Llegamos a la estación central de autobuses de El Cairo a las 7 de la mañana. Ya a esas horas de la mañana , esta ciudad, la más grande de África, con más de 24 millones de habitantes, estaba en plena efervescencia. Multitud de coches, taxis, motos y autobuses recorriendo las grandes avenidas de esta inmensa ciudad. En agosto del año pasado parecía que los turbulentos conflictos  internos del país se habían apaciguado, aunque la revolución del 2011 con la caída de Mubarak ha hecho mucho daño al turismo que ha caído a extremos vertiginosos. De 20 millones de turistas al año, ahora Egipto apenas acoge 9 millones de visitantes.

Hoy mismo escribiendo estas líneas, los conflictos entre unos bandos políticos y otros han vuelto a este país árabe. Cuando veo en la televisión los últimos atentados en el Cairo y en la península del Sinaí me duele el alma y el corazón. Tengo muy buenos amigos en Egipto  que viven del sector turístico. Trabajan más de 12 horas diarias para sacarse un sueldo máximo de 100 euros, que tienen que repartir entre toda la gran familia de padre, madre y hermanos . Gran parte de los egipcios viven del turismo pero a los de arriba, los que mandan, eso no les importa. Sus intereses económicos, sus ansias de poder, el dominio del Sinaí donde está el petroleo les lleva a enfrentarse entre ellos. Persiguen su parcela de poder , por supuesto,  sin pensar en la población. Me duele mucho esto porque Egipto es y será cuna de civilizaciones, pero claro eso a los gobernantes parece que les importa bien poco.

 

 

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Esginge

 

 

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PiRÁMIDE DE KEOPS

 

 

Cogí un taxi para llevarme a la PENSIÓN ROMA, situada en el centro de El Cairo, en el barrio de Abdeen,  entre la gran avenida de Ramses y la calle 26 de julio. La Pensión Roma  está regentada por una señora franco-egipcia y después de más de 15 días hablando mi pésimo inglés, pude comunicarme con ella con un francés casi de libro. Es una pensión muy acogedora, situada muy cerca del metro que te lleva a las pirámides de Giza, al  barrio Copto o  el museo egipcio, entre otras zonas, como la Ciudadela de Saladino y la preciosa  mezquita Alabastro. O el barrio musulmán, con sus estrechas calles. Y  otro lugar para  perderse horas y horas , el mercado Khan el Khalili, el zoco egipcio de estrechas calles, donde puedes encontrar especias árabes, alfombras, bisutería de plata y oro.  Curiosamente, entre estas calles pude ver una tienda regentada por  un catalán, afincado en el Cairo desde hace más de 20 años.

 

 

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Mezquita de Alabastro

 

 

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Pirámides vacías de turistas

 

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El Cairo desde la Ciudadela

 

 

Otra   alternativa es descubrir la historia de todas las etapas de los faraones hasta la época grecorromana en el museo egipcio, donde hay una sala dedicada  exclusivamente al popular Tutankamón.

 

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Museo egipcio

 

 

 

Aconsejo , como no , perderse por el barrio Copto, la parte cristiana ortodoxa de El Cairo que contrasta enormemente con el Cairo Árabe y musulmán.

 

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Pirámides de Giza

 

 

 

El primer día visité las pirámides de Giza. Se me erizaron los pelos, a pesar de estar a más de 45 grados de temperatura, cuando ante mi mirada se levantaba imponente, orgullosa, poderosa, la gran esfinge custodiando la pirámide de Keops, la más grande de las tres que hay en esta zona desértica de la orilla occidental del Nilo a su paso por el Cairo.

La emoción que sentí por ver estas joyas de la historia más antigua de la civilización se vio contrarrestada por la poca gente que había visitando los monumentos. El esplendor de hace unos años de Giza era ya un hecho del pasado reciente.  Ahora era una ciudad fantasma con solo unos pocos turistas, algunos coreanos, japoneses, rusos y poco más. Desolador y con mucha pena de ver como los egipcios se dejaban la piel para poder vender algún souvenir, cuando hace unos años la gente se los quitaba de las manos.

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Centro de El Cairo

 

 

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Centro de El Cairo

 

 

Pero lo que más me atrajo de El Cairo fue justamente la locura de esta gran ciudad. Su caos de circulación, la multitud de gente paseando por las calles. Mención especial para el Cairo nocturno con las numerosas paradas en las calles, donde se vende de todo: bolsos, zapatos, vestidos, electrodomésticos, juguetes, cualquier cosa. La noche de El Cairo es larga y en la zona céntrica de  los cofee shops pueden sentarse las mujeres, tomar un un té o un café turco y fumar la shisha tradicional : la de sabor a manzana es mi Shisha preferida.

 

 

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Mercado Khan el Khalili

 

Me encantó  la vida trepidante de El Cairo. También sus comidas con ese toque de especias picantes como el Ful mudammas, o puré de habas, los  kebabs, la kofta y los  pinchos al carbón generalmente de carne de cordero, chuletas y carne picada hechos a la parrilla.

 

 

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Mercado Khan el Khalili

 

Aquí en el Cairo puse punto y final a mi  primer viaje por libre a Egipto. No tuve ningún problema. La policía egipcia ejerce una vigilancia especial sobre los turistas y los protege frente a algunos aprovechados, los menos,  que quieren estafar a los visitantes. De estos presuntos estafadores encontré algunos, pero aún así , tengo que decir que son buena gente, se ven obligados a ganarse el pan de cada día como pueden, porque después de la revolución no tienen casi nada. Están abocados simplemente a sobrevivir cuando antes gozaban de un nivel adquisitivo más que digno gracias al turismo.

Espero que este no sea mi último viaje a Egipto. Tengo pendiente visitar la Península del Sinaí y el mar ROJO,  con sus hermosos fondos de corales idóneos para practicar el submarinismo. Entre las ciudades del mar Rojo hay dos que tienen una belleza singular: Sharm El Sheikh y Dahab, esta última una leyenda para el turista mochilero.

 

Esto lo contaré en mi pròximo viaje!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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