VIAJAR SOLA A EGIPTO(3):ASSUÁN, ABU SIMBEL Y VUELTA A LUXOR

LLegué a Assuán en el típico crucero de tres días por el Nilo desde Luxor hasta  Assuán, casi ya en la frontera con Sudán. En el barco eran todo grupos de viajes organizados. Yo era la única que viajaba sola, aún así conocí una médico de Andalucía que viajaba con su novio, con la que intercambiamos algunas de nuestras experiencias hasta el momento en Egipto.

 

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En el crucero

 

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El Nilo

 

 

La   mayoría de los camareros del crucero eran egipcios aunque hablaban inglés, francés, italiano y lo que hiciera falta con tal de mimar a los turistas. Porque, si algo caracteriza a los egipcios es que se adaptan a la gente que viene de fuera. Saben  que el turismo es su principal fuente de riqueza para sus economías y para el país en general y lo tienen que aprovechar..

Los ingleses, franceses, alemanes  y rusos se asaban como sardinas en la cubierta del barco ante el imponente sol procedente del desierto y aliviaban el sudor con baños sucesivos en la piscina.

Mientras tanto,  yo me recorría el buque de proa a popa, babor y estribor, a ver si pillaba un punto de conexión a Internet. Nos dijeron que había wifi, pero estaría en el fondo del mar, o en la quilla , porque durante los tres días fue imposible conectarse a la red.

 

El atardecer era mi hora preferida. Me subía a cubierta y cuando el calor apretaba menos, se iba escondiendo el sol por el este del Nilo, entre las palmeras y oasis de los pueblos que recorríamos y a lo lejos , al este y oeste del gran río los dos grandes desiertos egipcios.

 

 

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Templo de Horus

 

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El halcón de Horus

 

 

Me sentaba en uno de los sillones de cubierta y vivía el atardecer por el Nilo, pensando en aquellos hombres antiguos que dominaron mucho antes que los griegos y los romanos la civilización, que crearon los papiros como la primera forma de escritura en el mundo. Aquellos faraones que erigieron enormes construcciones de piedra en honor a los dioses, a la hermosa Isis, su hijo Horus, Osiris o Amón.

 

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Niña nubia en Edfu

 

 

mujeres nubias

Mujeres nubias

 

 

El primer día hicimos parada en Edfu y vimos el templo dedicado a Horus, el mejor templo conservado del mundo de la época grecorromana. Los egicios nos seguían por todas partes para vender todo aquello que podían,  y los niños y jóvenes del pueblo se divertían viendo a las turistas en pantalón corto o falda corta, algo impensable para la mujer árabe. En Edfu se empezaban a ver los nubios, ciudadanos descendientes del norte de Sudán y un pueblo con una cultura y lengua propia. Hay que decir que las mujeres son de tez más morena, ojos almendrados, y muy muy guapas ,al igual que los hombres, la mayoría de grandes ojos y labios y pelo rizado.

 

isla elefantina

isla elefantina

 

El 28 de julio recalamos en Assuán, el final del crucero. Una ciudad a orillas del Nilo, donde la mayoría de residentes son nubios. Viven entre las dos orillas del río, la parte moderna y turística y la zona oriental, donde está la isla elefantina y la isla de Philae y el templo de Isis.

 

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La Shisha

 

Paseando por la avenida central a orillas del Nillo, llegué al centro histórico de Assuán. En la entrada del zoco había un café, sólo para hombres, pero yo deseaba un té, agua o una coca-cola porque iba a desfallecer de tanto calor. Habían dos jóvenes en la terraza que me dijeron que podía sentarme, que ellos me pedían un té que era bueno para soportar el calor. Empezé a hablar con ellos y me invitaron a SHISHA  egipcia, la típica pipa árabe con esencias de manzana, plantano, naranja…..me encantó la shisha pero cogí un mareo que me vino bien para quedarme en el café hasta que bajara el sol.

Al atardecer conocí a Mustafá, un pescador que me llevó con su faluca por el Nilo surcando la isla Elefantina y la isla de Philae. Era un buen hombre, hablaba español, lo había aprendido en la escuela. Me contó como los Nubios del sur de Egipto, en una de la inundaciones de sus pueblos con la subida del Nilo, tuvieron que huir hasta llegar a Assuán. Me cantó algunas de la canciones tradicionales nubias y se le veía muy orgulloso de pertenecer a este pueblo.

 

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Mustafa

 

 

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Abu Simbel

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templo de Nefertari

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Lago Nasser

 

Al día siguiente, un microbús, escoltado por la policía egipcia, nos llevó a Abu Simbel, muy cerca de Sudán, para visitar los templos de Ramses II y de su esposa Nefertari. También impresionantes,majestuosos, levantados entre dos enormes rocas y ante la verde mirada del lago Nasser.

 

 

VIAJAR SOLA A EGIPTO(2): LUXOR, LA ANTIGUA TEBAS, HISTÓRICA Y ACOGEDORA A LA VEZ

 

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Medina Habu

 

 

 

Después de un recorrido de 6 horas en autobús desde Dakhla ,el último oasis occidental de Egipto antes del Nilo, llegué a Assiut. Una gran ciudad de tránsito con grandes comercios y a donde es obligado llegar para ir a Luxor, la antigua Tebas, enclavada a orillas del Nilo.

MAPA LUXOR

De El Cairo hasta Abu Simbel

 

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plaza de Luxor

 

 

 

LLegué a Assiut a las 8 de la mañána y no habían trenes a Luxor hasta las 3 de la tarde. En este tren ya no vendían billetes, así que hice lo mismo que los egipcios, esperar en el arcén hasta la llegada del ferrocarril, subir y sin derecho a asiento comprar el billete en el interior del tren. El termómetro marcaba 45 grados, era un 23 de julio, entonces decidí ir a tomarme una coca-cola en el bar de la estación. Allí estuve sentada unas 4 horas y para suerte mía, los camareros me trataron con una educación exquisita y fueron muy amables conmigo.  Por fin llegó el expreso, me subí entre toda la multitud de egipcios, 6 horas más de viaje, del cual más de la mitad lo hice de pie, yo y mi maleta de mano. Era Ramadán y a las 7 tarde, cuando el sol se escondió, los viajeros sacaron  sus viandas y se pusieron a comer, la primera comida del día después del  ayuno. Me ofrecieron dátiles, fruta y zumo que es lo primero que se ponen a la boca antes de pasar a lo más consistente, siempre acompañado del pan árabe con carne. Me encantó la solidaridad entre ellos mismos, compartían la comida y las bebidas entre los que no llevaban.

 

valle de los reyes

Valle Reyes

 

 

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Niños Luxor

 

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plaza Luxor

Llegué  a Luxor de  noche. Un joven , Mohamed, me ofreció hospedarme en el BOOMERANG LUXOR. Me llevó la maleta y a pie recorrimos el corto trayecto que hay entre la estación de trenes y el hotel. Me encantó!. Es un hotel pequeño, donde todo lo que encuentras está dedicado a Bob Marley.  El dueño y los trabajadores te acogen como si fueras de su familia, te enseñan el hostal decorado al estilo reage y te suben a la terraza típica árabe con sus alfombras y bajos sofás, donde te puedes tomar unas copas en compañía de otros viajeros, la mayoría coreanos, alemanes, ingleses, japoneses, y holandeses. Nunca olvidaré los desayunos con té, zumo de melón  o guayaba y los dulces crêps que  preparan al gusto del cliente. El precio por noche  90 libras egipcias con aire acondicionado en la habitación .

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Atardecer en el templo de Luxor

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El Nilo

 

Allí conocí a un joven coreano, un chico de Costa Rica, un chileno y una pareja de Albacete . Todos hicimos piña y nos convertimos en inseparables durante nuestros días en Luxor.  Compartíamos el placer de viajar en solitario,  conocer nuevas culturas, sus  gentes y todos teníamos el mismo espíritu aventurero que me ha levado desde hace mucho a viajar sola, sobretodo por mi querida y amada ÁFRICA.

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Paseo con Faluca

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Sala central Karnak

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Karnak

 

 

 

 

 

Luxor es de todas las ciudades de Egipto la que aglutina más monumentos, más historia , más de todo.

 

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Ramses II Karnak

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sala dedicada a las mujeres Karnak

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El  imponente templo de KARNAK, es una de las maravillas del mundo mejor conservadas. Es impresionante y su grandeza, 2 km de superficie, se escapa al objetivo de las cámaras, incluso al ojo humano. Se construyó en honor al Dios Amón. Impactan  el pasillo de grandes columnas y sobretodo las esfinges de la entrada que en la época llegaban hasta el templo de LUXOR, en el centro de la ciudad.  A la orilla occidental del Nilo puedes cruzar con el ferry, una libra egipcia. Cuando llegas a la otra parte del Nilo un montón  de egipcios te ofrecen su taxi para a visitar las tumbas de los Reyes , de las Reinas y Medina Habu, la antigua urbe donde transcurría la vida comercial de la ciudad.

Descubrí mis dos grandes pasiones en Egipto : contemplar el crepúsculo desde la plaza del templo de Luxor, donde los rayos del sol se meten entre las columnas creando una imagen inigualable. Me pasé más de una hora mirando la caída del sol, y lo hice cada uno de los 4 días que estuve en Luxor.

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Caída del sol

 

 

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Banana Island

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Niña Luxor

 

 

La otra es recorrer en faluca, el velero tradicional egipcio, esta parte del Nilo hasta llegar a Banana Island, un pueblecito lleno de plataneros y árboles tropicales por el clima cálido que durante todo el año tiene Luxor, ya en el sur de Egipto.

 

mas pan arabe

Paradas luxor

 

paradas luxor

Parada de pescado Luxor

 

 

La ciudad está llena de vida las 24 horas del día. Sus zocos laberínticos, sus calles llenas de comercios de telas, orfebrería, perfumes , esencias, pasteles , y las paradas de las calles y plazas que ofrecen pan árabe recién sacado del horno. Las calesas aparcadas en los muelles del Nilo para ofrecer  al turista  un recorrido por la toda la ciudad.  Me enamoré de la ciudad desde el primer día y aún sigo cautivada por sus riquezas, sus templos, su historia…….sus gentes, allí he hecho grandes amigos. Y si es verdad que a primera vista hay que estar muy atento a todo egipcio que se te acerque, son comerciantes por naturaleza, quieren vender por encima de todo y más ahora con la caída del turismo, pero son muy buena gente,  amables, abiertos, sinceros, y como os digo tengo allí muy buenos amigos.

 

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Niña nubia

 

Desde Luxor encontré un cruzero, a muy buen precio, que me llevó a Assuán ,recalando en Edfu para ver el templo de Isis ; en Comb  Mombo para ir al templo de Horus y luego Assuán, donde un microbús te lleva al imponente templo de Ramsses II en Abu Simbel.

 

VIAJAR SOLA A EGIPTO(1) :DESIERTOS BLANCO Y NEGRO Y OASIS OCCIDENTALES

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DESIERTO BLANCO

 

 

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OASIS BAHARIYA

 

Antes de que finalice el año mi cabeza y mi corazón me piden contar mi experiencia en Egipto. Fue a mediados de julio, 22 días, en la época más calurosa de este país de África del Norte y en pleno Ramadán. Viajé sola, por libre, en uno de los viajes más maravillosos que he hecho en mi vida.

 

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LAGO BAHARIYA

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Desde el Cairo cogí un autobús de las líneas regulares egipcias para visitar los desiertos Blanco y Negro y los Oasis occidentales del país. Era la única occidental que viajaba en el autobús, más de seis horas para llegar al Oasis de Bahariya, un precioso pueblo situado entre los desiertos Blanco y Negro de Egipto.  Era el centro de todas las miradas de los viajeros. Una joven con la cara completamente cubierta se sentó a mi lado. En un inglés medio comprensible,  me dijo que tenía un pelo muy bonito y me sorprendió cuando de repente se quitó el fular y comenzamos a conversar con un inglés mediocre para las dos. Me contó que vivía en un poblado del desierto, que se aburría mucho porque habían pocos jóvenes de su edad y pocos lugares de diversión. No quiso que le hiciera una foto, menos en época de Ramadán, pero le dio pena bajarse del autobús en su pueblo, un poco  antes de mi destino,  se la veía super contenta por nuestra conversación.

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tumbas de los faraones

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Cuando llegué a Bahariya, sin saberlo, sin haber avisado, ya me estaba esperando con su cuatro por cuatro el dueño del Hotel Safari Desert Bahariya, donde había pensado hospedarme. El complejo es muy familiar, entrañable, lleno de flores y palmeras y con una terraza verde, donde pasaba mis tardes de más de 45 grados, bajo la sombra de algún árbol, antes de salir cuando empezaba a caer el sol. El primer día me hicieron un recorrido por este maravilloso oasis de palmeras, guayabas, naranjos y un lago natural. Me invitaron a comer dátiles, los mejores que he probado en mi vida,  y me llevaron a una casa del pueblo para comer en familia durante la ruptura del ayuno.

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hotel desert Safari BAHARIYA

comida bahariya

comida en familia

 

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DESIERTO NEGRO

 

Al día  siguiente, en cuatro por cuatro, recorrí el desierto Negro, espectacular, con sus rocas negras erosionadas por la fuerza del viento y visité también las riquezas arqueológicas de la época de los faraones descubiertas en Bahariya por una expedición de ingleses durante los años 90. Eran tumbas faraónicas únicas en el mundo. Cuánta riqueza reúne este país! : Egipto, del cual dicen que no es seguro, donde el turismo ha caído en picado por culpa de los conflictos internos pero que siempre resultará atrayente para los amantes de la historia. Egipto será siempre cuna de civilizaciones y con una riqueza patrimonial, histórica y de contrastes paisajes.  Un país que enamora, cautiva y que pide a voces que vuelvan los turistas, que retorne al ránking del turismo mundial.

mas desierto blanco

DESIERTO BLANCO

 

 

desierto blanco bueno

DESIERTO BLANCO

 

guayabas

OASIS bAHARIYA

 

Una  turista china y yo éramos las únicas huéspedes del hotel. Teníamos muchas cosas en común, las dos viajábamos solas y a las dos nos apasionaba el desierto egipcio.

El tercer dia dejé Bahariya, cogí otro autobús y viajé hasta Dakhla. Por el camino pude descubrir el desierto Blanco, impresionante, abrasador por el calor que hacía, pero precioso. Indescriptible narrar la sensación que tuve ante la mirada de este mar blanco glaciar que se iba difuminando entre pequeñas montañas de arena blanca durante el recorrido hasta el oasis de Dakhla.

 

De  ahí viajé también en bús a Assiut,  donde cogí un tren para LUXOR, la antigua Tebas, una de las ciudades egipcias que más me han impresionado y por la cual siento un cariño especial. Pero mi estancia en Luxor la descubriréis en otro capítulo.