Los mercados marcan el pulso diario de la vida en Senegal. Son cita obligada en todo viaje a África

 

Mercado de Tambaounda

Mercado de Tambacounda

 

Mercado Tambacounda

Mercado Tambcaounda

 

Os invito a conocer el ritmo trepidante del día a día de la vida en Senegal. Durante los años que llevo viajando a este país de África occidental he tenido la satisfacción de comprobar cual es el carácter de los senegaleses, cómo viven, a qué se dedican, en definitiva como se las ingenian para buscarse la vida y sacar adelante sus familias y encima ayudar siempre al vecino. Porque eso sí, nunca un senegalés que no tenga nada, ni un franco cefa, se quedará sin comer. La solidaridad que existe en los barrios de la mayoría de ciudades y pueblos de Senegal es admirable. Todos se ayudan, todo el mundo se conoce, el saludo de cada día es sagrado, algo que en occidente hemos perdido o guardamos en el baúl de los recuerdos. Y de esta manera, nadie se queda sin comer. Si alguien no tienen para comprar comida, las familias de al lado compartirán entre sus convecinos su ración de arroz, de pescado o de couscus.

 

Si queréis descubrir la autentica vida africana hay que ir a los mercados, donde se vende de todo y se toma el pulso a la actualidad del país.  Las paradas de carne, verdura o pescado fresco se entremezclan con los puestos de ropa, zapatos, herramientas de cocina. Entre el gentío, miles y miles de personas se acercan diariamente a los mercados,   veréis los corderos o cabras corriendo entre las callejuelas o las gallinas y pollos que llevan algunos mercaderes para vender. Entre la multitud se cuelan los niños talibes, niños de la calle, que piden limosna, muchos de ellos abandonados por sus padres a su suerte.

 

Puesto mercado

Puesto mercado Tamba

Los fuertes olores fue lo que más me llamó la atención de los puestos de verdura que en la mayoría son  productos minimalistas, reducidos a la mínima expresión. Pequeños pimientos, los más amarillos son los que más pican, diminutos tomates, berenjenas o patatas es lo que más abunda en los mercados. Pero sin duda, la mandioca y las cebollas moradas son las reinas del mercado, los productos más comprados, ya que nunca faltan en los platos senegaleses.

A los mercados africanos hay que ir bien comido y beber mucho antes de entrar en la gran marabunta de gente para evitar así posibles mareos ante el fuerte calor del trópico africano. Los mercados huelen a África, un olor  imposible de  describir porque tenéis que ir allí para envolveros de las esencias y aromas que desprenden.

 

 

Preparando el té

Preparando el té

tamba

He recorrido palmo a palmo los mercados de los barrios más deprimidos de Dakar, como

Guediaway, Pikine, Thiaroye. O mercados más naturales enmarcados en pleno bosque de acacias como los de Tambacounda o Kedougou, al Este del país. Mercados infernales, como el de Kaolack, donde las moscas y mosquitos, junto con una grande escombrera de calles, se mezcla con los senegaleses y senegalesas que cada día acuden a comprar o simplemente a mirar.

 

Lo cierto es que durante toda la mañana y hasta las dos o tres de la tarde la vida se cuece en los mercados de Senegal.  Cuando a penas ha despertado el día ya hay montados pequeños puestos para el almuerzo que te ofrecen una gran barra de pan a la que le puedes añadir mantequilla o huevo duro con mayonesa. Para beber puedes comprar una vaso de leche con café Touba, una modalidad de café que a mi me encanta y que lleva el nombre de la ciudad senegalesa de donde procede. Otra opción es tomar un té bien cargado para coger energía y afrontar el fuerte calor de la jornada.

 

Preparando el desayuno la Fondé

Preparando el desayuno la Fondé

Haciendo la comida

Haciendo la comida.Kaolack

 

Como siempre, me alojo con familias africanas, me gusta acompañar a las mujeres al mercado y ayudarlas a cargar la compra junto con la bolsa diaria de carbón para hacer la comida en las grandes cazuelas de hierro. Tener cocina en las casas senegalesas es privilegio de pocos, la mayorías de africanas cocinan en el suelo con grandes cazuelas de hierro que las hacen funcionar a base de carbón o leña. Os tengo que confesar que meterme en la cocina con las africanas me desesperaba. Mientras aquí, en occidente, preparamos la comida en menos de 15 minutos, ellas necesitan toda la mañana para elaborar el sabroso Thiabouyen, el Thyasa, el Maphe u otros platos, a base de arroz, pescado y mucho mucho picante. Pero también es verdad que siempre cocinan en grupo de dos o tres mujeres y entre fogones, hablan de sus cosas y se lo pasan bien.

Casa de Kaolack

Casa de kaolack

comida senegal

 

Mientras tanto, los niños corretean por la casa o el patio y si pueden pellizcan un trozo de pan con mantequilla con el que pasan toda la mañana hasta la hora de comer. Tienen poco dinero, su economía es de subsistencia, nunca saben qué les espera mañana, pero yo he convivido con ellos y os digo que, como nadie en el mundo, los senegaleses me han transmitido tranquilidad, esperanza, optimismo y mucha mucha amistad…….

Mis amigos grupo mandinga

Mis amigos.Grupo música Mandinga

Mis pequeños amigos

Mis pequeños amigos

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